El entretenimiento como eje del modelo hotelero: el caso de HD Lobos Natura

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ACTTIV Y HD LOBOS NATURA

El proyecto del HD Lobos Natura muestra cómo el entretenimiento turístico puede pasar de ser un complemento a convertirse en el eje estratégico de la experiencia, con impacto directo en posicionamiento, reputación y valor percibido

En un contexto en el que la calidad básica de los hoteles se da por asumida, la diferenciación ya no se construye únicamente desde el producto. La cama, la habitación o la ubicación siguen siendo importantes, pero han dejado de ser suficientes.

La pregunta que muchos operadores comienzan a hacerse es otra: ¿qué recuerda realmente el huésped cuando termina su estancia?

El caso del HD Lobos Natura, en Fuerteventura, parte precisamente de esa reflexión. Más que una reforma, el proyecto ha supuesto una revisión profunda del modelo del hotel, orientada a construir una propuesta de valor más clara, coherente y diferencial.

En este proceso han participado perfiles clave tanto desde la cadena como desde la operación diaria del hotel, entre ellos Armando Rodríguez, Chief Commercial Officer (CCO) de HD Hotels; Jorge Marrero, director del HD Lobos Natura; y Orlando Morales, delegado de Acttiv en la zona, que ha acompañado el desarrollo del proyecto desde el ámbito operativo.

El entretenimiento como eje estructural

El punto de partida era un establecimiento que funcionaba dentro de un modelo tradicional: alto volumen y una diferenciación limitada. La decisión estratégica fue clara: dejar de competir únicamente en precio para empezar a competir en valor.

“Si el huésped puede vivir lo mismo en otro hotel, acabas compitiendo solo por precio. Y esa es una guerra que no tiene recorrido”, explica Armando Rodríguez.

Esto implicaba algo más profundo que una mejora de instalaciones, requería redefinir la experiencia completa del huésped, desde el posicionamiento hasta la operativa diaria. Y ahí es donde el entretenimiento adquirió un papel central.

Lejos de plantearse como un programa de actividades añadido al final, se integró desde el inicio como el hilo conductor de la experiencia, capaz de ordenar espacios, públicos y momentos del hotel. El resultado fue la creación de tres universos diferenciados —Family & Joy, Only Adults y Emblem—, cada uno con su propia lógica, ritmo e identidad.

  • En Family & Joy, la experiencia se construye en torno a la actividad compartida, con espacios y propuestas diseñadas para familias, donde el entretenimiento estructura el día a través de dinámicas, espectáculos y momentos colectivos.
  • Only Adults, en cambio, reduce la intensidad y prioriza el bienestar, con una programación más pausada, centrada en experiencias relajadas, sensoriales o vinculadas al entorno.
  • Por su parte, Emblem se orienta hacia un perfil más premium, donde la personalización y el detalle marcan la diferencia, con propuestas más exclusivas y adaptadas a un huésped que busca algo menos estandarizado.

“Si no ordenas esto desde el principio, lo que tienes es fricción constante: perfiles de cliente con expectativas distintas compitiendo por el mismo espacio”, añade Armando Rodríguez.

Aterrizar la estrategia en la operativa

Definir un modelo es solo el primer paso. El reto real es hacerlo funcionar en el día a día. En este sentido, el acompañamiento de Acttiv, a través de sus equipos de operaciones en zona, ha sido clave para traducir la estrategia en aspectos concretos como la planificación, la programación, la asignación de recursos o la formación de equipos.

“No se trataba de diseñar un programa de entretenimiento, sino de entender qué implicaciones tenía cada decisión en la operación del hotel: en los equipos, en los horarios, en los espacios y en la experiencia real del huésped”, explica Orlando Morales, delegado de Acttiv.

Lejos de ser una intervención puntual, el proceso ha sido continuo: análisis, implementación, revisión y adaptación. “Puedes tener un buen concepto, pero si no eres capaz de sostenerlo en la operación diaria, se queda en una idea. Aquí el trabajo ha sido precisamente ese: hacerlo real”, añade Morales.

Armando Rodríguez, Chief Commercial Officer (CCO) de HD Hotels y Orlando Morales, delegado de Acttiv,
en las instalaciones de HD Lobos Natura

El cambio de enfoque empieza a reflejarse en indicadores clave. La mejora en la percepción de valor, el reposicionamiento y la evolución de la reputación online muestran cómo la experiencia, cuando está bien diseñada, impacta directamente en el negocio. El entretenimiento, en este contexto, se convierte en una herramienta capaz de influir no solo en la satisfacción del huésped, sino también en métricas como el ADR o la fidelización.

“Hoy el huésped da por hecho que la habitación va a estar bien. Lo que valora y comparte es lo que ha vivido. Y ahí es donde el entretenimiento tiene un peso directo”, añade Jorge Marrero, director del hotel.

Sostenibilidad como coherencia con el entorno

El proyecto también incorpora una visión de la sostenibilidad que va más allá de las medidas técnicas. Ubicado en Corralejo (Fuerteventura), con la Isla de Lobos como referencia natural, el hotel ha buscado alinear su propuesta experiencial con el entorno en el que se encuentra.

Esto se traduce en una programación que no es intercambiable entre destinos, sino que se inspira en el contexto local, en sus ritmos y en su identidad. Pero también en una coherencia interna con aspectos menos visibles a simple vista: desde el cuidado del equipo hasta la construcción de una experiencia alineada con el destino. “No tiene sentido hablar de bienestar hacia el huésped si internamente no eres coherente con ese planteamiento. Esa coherencia, aunque no siempre se vea, se percibe”, apunta Rodríguez.

Un modelo con recorrido en el sector

El caso del HD Lobos Natura no plantea una fórmula replicable de forma automática, pero sí aporta una idea clara: la diferenciación futura del sector hotelero no pasará por tener más servicios, sino por construir propuestas coherentes, reconocibles y alineadas con el huésped.

Y en ese escenario, el entretenimiento turístico, entendido como diseño de experiencias, tiene el potencial de convertirse en uno de los principales vectores de valor.

Cuando se integra desde el diseño, en sintonía con la marca y con un modelo operativo claro, el entretenimiento deja de ser un complemento para convertirse en estructura.

Y es ahí donde empieza a marcar la diferencia.

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